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Dónde mostrar el club adentro de tu tienda para que la gente lo use

Una persona sentada en un sillón mira una tienda online en su teléfono con luz de ventana de fondo

7 min de lectura

Muchos programas de fidelización fallan por una razón boba: existen, funcionan y nadie los ve. Viven en una página propia a la que se llega desde el pie de la tienda, y el comprador se entera de que tenía saldo cuando ya pagó. Esta guía recorre los cinco lugares de una tienda online donde el club tiene que aparecer, en orden de importancia, y qué decir en cada uno.

Hay un diagnóstico que aparece seguido cuando un programa no arranca y casi nunca es el que se sospecha. Las reglas están bien, el beneficio es generoso, los mensajes salen. El problema es que el club vive en una página a la que se llega desde un enlace en el pie de la tienda, y esa página la visita el uno por ciento de la gente que compra.

Un club que hay que ir a buscar no existe. El comprador de una tienda online recorre un camino bastante fijo, y si el programa no aparece en ese camino, no aparece en ningún lado: se entera de que había puntos cuando ya pagó, o no se entera nunca.

Lo que sigue son los cinco lugares donde tiene que estar, ordenados por lo que rinde cada uno, y qué tiene que decir exactamente en cada lugar. No es una cuestión de diseño: es de qué frase va en qué momento.

La ficha de producto, que es el lugar que más rinde

Es donde se decide la compra y donde casi nunca está el club.

Lo que va ahí es una sola línea al lado del precio, y es concreta: cuántos puntos deja esta compra, traducidos a plata. No sirve decir que la tienda tiene un programa de beneficios, y sirve poco decir que suma doscientos puntos, porque doscientos puntos no significan nada para el que entra por primera vez.

La forma que funciona nombra el valor: esta compra te deja un saldo de tanto para la próxima. Ahí el programa deja de ser un concepto y pasa a ser parte del precio.

Para el miembro que ya está logueado, la línea cambia y es todavía más fuerte: tenés tanto disponible, que se descuenta en el carrito. Es la información que convierte una visita en un pedido, y es el lugar donde vale la pena que aparezca antes que en ningún otro.

El carrito y el checkout, con cuidado

El carrito es el segundo lugar en importancia y el primero en riesgo, porque todo lo que se agrega ahí puede costar conversión.

Lo que sí va: el saldo aplicado y cuánto falta para el próximo beneficio. Que el descuento del miembro se aplique solo, sin cupones ni códigos que buscar, es lo que evita el peor momento de todos, que es el comprador saliendo del checkout a revisar su correo para encontrar un código.

El aviso de umbral funciona bien cuando falta poco y es honesto con el monto: agregando una cantidad chica se accede al beneficio siguiente. Cuando falta mucho, ese mismo aviso es ruido y conviene no mostrarlo.

Lo que no va: un formulario de registro en el medio del checkout. Pedir el alta antes de pagar mete fricción justo donde menos se puede. El alta va después, en la pantalla de gracias, que es el momento con la persona más disponible de todo el recorrido y donde el argumento ya es un hecho: esta compra te dejó tanto.

La página del programa, que sirve para otra cosa

Tener una página propia del club está bien, pero conviene entender qué trabajo hace y qué trabajo no hace.

No es el lugar donde la gente se entera. Es el lugar donde el que ya se enteró va a entender cómo funciona, cuánto tiene y qué puede hacer con eso, y donde se contesta la duda antes de decidir si se suma.

Por eso el contenido que rinde ahí no es institucional: es cuánto se acumula por cada compra, cuánto hace falta para el primer beneficio, qué pasa si devuelvo algo y si los puntos vencen. Todo lo que suene a folleto se puede sacar sin perder nada.

Conviene que esa página también sirva como reglamento a la vista, con la letra chica escrita en criollo. Si te falta el modelo de cómo se redacta sin que parezca un contrato, hay uno en /terminos-club.

Los correos del pedido, que son los que se abren siempre

Este es el lugar más desaprovechado de una tienda online y el más barato de todos, porque los mensajes ya se están mandando.

El correo de pedido en camino tiene la apertura más alta de todo lo que manda una tienda, muy por encima de cualquier campaña. La persona lo abre porque quiere saber dónde está su paquete, y ese es un momento de expectativa, no de desconfianza.

Ahí va la invitación al club, y va con el argumento concreto: este pedido te dejó un saldo, entrá a verlo. No es una invitación a un programa de beneficios en abstracto, es plata que ya es suya esperando de este lado.

El segundo mejor es el correo de entrega, y el tercero, el del saldo disponible cuando ya alcanza para algo. Esos tres mensajes, que se configuran una vez, hacen más por las altas que cualquier banner puesto en la portada.

Y todo esto en el celular, que es donde pasa

Conviene revisar cada uno de los lugares anteriores en un teléfono antes de darlo por hecho, porque la mayoría de la venta de una tienda pasa por ahí y muchas cosas que se ven bien en una pantalla grande desaparecen en una chica.

Los problemas típicos son siempre los mismos: la línea de puntos de la ficha que queda debajo del botón de comprar y nadie la ve, el aviso de umbral del carrito que empuja el total fuera de la pantalla, y la página del club con una tabla de niveles que en el teléfono se vuelve ilegible.

La prueba que vale es una compra completa hecha desde un teléfono, con los ojos de alguien que entra por primera vez. Diez minutos de eso encuentran más cosas que cualquier revisión de escritorio.

Y si además tenés local a la calle, ese mismo saldo tiene que estar disponible en caja con el documento, porque la persona que acumuló comprando online no tiene por qué saber que son dos sistemas distintos. Para ella es la misma marca y el mismo saldo.

Preguntas frecuentes

¿Conviene un pop-up para invitar al club?

El pop-up de entrada compite con la compra y molesta al que venía a comprar, así que suele costar más de lo que trae. Si se usa, conviene que sea de salida o que aparezca después de un rato de navegación, y nunca en el checkout.

La invitación rinde mucho más donde ya hay atención garantizada, que es la pantalla de gracias del pedido y los correos de seguimiento del envío.

¿Muestro los puntos o el valor en pesos?

El valor en pesos, sobre todo para el que todavía no es miembro. Una cantidad de puntos no dice nada hasta que la persona conoce la equivalencia, y para eso hay que explicarle algo antes de que le interese.

Adentro del club conviene mostrar las dos cosas juntas, porque el saldo en puntos es lo que hace que la gente lo sienta como algo propio y la equivalencia en pesos es lo que lo hace accionable.

¿Hay que tocar el código de la plantilla para esto?

En Tiendanube no, que es la razón por la que es la integración que recomendamos por defecto: el club se muestra dentro de la tienda con los colores y la tipografía de la marca sin editar la plantilla.

En otras plataformas el alcance depende de cómo esté armada la tienda, y ahí sí puede haber trabajo de puesta a punto para que el saldo aparezca en la ficha de producto y en el carrito.

¿Y si vendo también por un marketplace?

Nada de esto se puede poner adentro del marketplace, porque esa vidriera no es tuya y el vínculo con el comprador lo tiene la plataforma.

Lo que queda disponible ahí es el paquete: una invitación impresa que lleva a tu tienda y al club. Convierte menos que cualquiera de los cinco lugares de este artículo, y es la única forma de que ese comprador pase a ser un miembro tuyo.

En esta nota

  • Producto
  • ubicación del club
  • puntos en la ficha
  • página del programa
  • visibilidad en la tienda

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