Guía

Cómo sumar miembros al club con el paquete que ya estás enviando

Una caja abierta con papel de seda y una tarjeta impresa apoyada sobre el producto adentro

6 min de lectura

Una tienda online paga por cada visita que llega a su sitio, pero el paquete que despacha entra a la casa del comprador sin costo extra y se abre con toda la atención puesta. Casi siempre llega con un remito y nada más. Esta guía es cómo convertir ese momento en el canal de alta más barato que tiene el programa, con un inserto, un QR y una sola acción bien elegida.

Una tienda online pelea por cada punto de apertura en el mail, paga por cada clic en la pauta y discute si el pop-up del club molesta o no. Al mismo tiempo, cada semana manda cientos de paquetes que entran a la casa del comprador, se abren en la mesa de la cocina con toda la atención puesta, y traen adentro un remito impreso que nadie lee.

Es el único momento físico que tiene un ecommerce, y el único con atención garantizada. Un mail bueno se abre por una parte de la base. Un paquete se abre siempre, por definición, y encima en un momento de expectativa: la persona quiere ver lo que compró. No hay otro canal con esa combinación, y el costo marginal de sumarle una tarjeta impresa es de unos pocos pesos por pedido.

Lo que sigue es cómo usar ese momento para una sola cosa: que el que ya compró quede dentro del club. No es una guía de packaging bonito ni de experiencia de marca, que son otro tema. Es la parte operativa, que se resuelve en una tarde y se mide con un número.

Una sola acción, y elegirla bien

El error que arruina casi todos los insertos es querer aprovechar el viaje. Termina saliendo una tarjeta con las redes sociales, el pedido de reseña, la invitación al club, un código de descuento y el programa de referidos, todo en el mismo cartón. El resultado es previsible: la persona lo mira dos segundos, no entiende qué se espera de ella y lo deja arriba de la mesa.

Un inserto tiene lugar para una acción, no para cinco. Y para una tienda que tiene un programa, esa acción es el alta al club, porque es la única que habilita todas las demás después: una vez que la persona está dentro, la reseña, el referido y la segunda compra se pueden pedir por WhatsApp en el momento correcto, que casi nunca es el momento en que abre la caja.

El contenido de esa tarjeta es más simple de lo que suele hacerse. Arriba, qué gana: los puntos que le dejó este pedido, esperándola. En el medio, el QR grande. Abajo, en una línea, qué puede hacer con eso. Nada de la historia de la marca, nada de agradecimientos largos, nada de tres pasos numerados.

El número que importa acá es cuántos puntos dejó ese pedido, dicho en algo tangible. "Este pedido te dejó 1.200 puntos" funciona bastante mejor que "sumate a nuestro club de beneficios", porque lo primero es algo que ya es suyo y que estaría dejando pasar.

Cómo tiene que funcionar el QR

El QR es donde se pierde la mitad de las altas, y casi siempre por la misma razón: lleva a la home de la tienda, o a una página que no sabe nada de ese pedido, y ahí la persona tiene que buscar dónde registrarse.

Tres condiciones lo arreglan. Que caiga en una página del club y no en el catálogo. Que el alta sea de un solo campo, sin contraseña ni datos que la tienda ya tiene, porque el pedido ya trae nombre, mail y teléfono. Y que se vea bien en un teléfono sostenido con una mano, que es exactamente la situación en la que se va a usar.

Si el sistema lo permite, conviene que el QR sea distinto por pedido, o al menos por lote de despacho. Un código con el número de pedido adentro permite dos cosas: reconocer la compra al toque, así la pantalla puede mostrar los puntos concretos de ese pedido en lugar de un mensaje genérico, y medir con precisión cuántas altas trajo cada tanda.

Un detalle de impresión que se pasa por alto: el QR tiene que tener contraste real y un tamaño de al menos dos centímetros y medio de lado. Un código chico, impreso sobre una foto o en un color de marca de bajo contraste, no lo lee la cámara de un teléfono viejo, y una parte de la base tiene un teléfono viejo.

El paquete del que ya es miembro es otro paquete

Si mandás el mismo inserto a todo el mundo, la mitad de los pedidos va a llevar una invitación a sumarse a alguien que ya se sumó, y eso no es neutro: le dice al miembro que la tienda no sabe quién es.

Con el despacho conectado al programa, la tarjeta puede ser una de dos. Para el que no es miembro, la invitación con el QR. Para el que sí es miembro, el estado de su cuenta, que es la información que le interesa: cuánto sumó con este pedido, cuánto tiene acumulado y qué le falta para el próximo premio. Ese "te faltan 800 puntos" impreso al lado del producto que acaba de comprar es uno de los disparadores de recompra más baratos que existen.

Para los niveles altos hay una tercera variante que rinde más que cualquier descuento: la tarjeta escrita a mano o con el nombre impreso, y algún reconocimiento chico adentro del paquete. Es la clase de detalle que aparece en las reseñas y que ninguna tienda grande hace bien.

Si tu operación no permite dos insertos distintos, la salida es una sola tarjeta con el QR y una línea que funcione para los dos casos: escanear para ver los puntos de este pedido. El miembro entra y ve su saldo, el que no es miembro entra y se da de alta.

Qué más se puede pedir, y cuándo

Una vez que el alta es lo primero, el resto se ordena por el momento en que tiene sentido y no por el espacio disponible en el cartón.

  • La reseña, después de usar el producto. En el paquete no: la persona todavía no probó nada. El pedido de reseña rinde entre unos días y dos semanas después de la entrega, según qué se vende, y por WhatsApp o mail. Lo único que conviene poner en el paquete es lo que hace que ese pedido posterior funcione, que es haber quedado dentro del club.
  • El referido, con el código adentro. Este sí funciona en el paquete, porque el momento de abrir la compra es cuando la persona está más dispuesta a contarla. Un código para compartir, con un beneficio para los dos, es la excepción a la regla de una sola acción, siempre que ocupe un lugar claramente secundario.
  • El descuento para la próxima compra, con cuidado. Un cupón impreso en cada paquete es una forma de entrenar al comprador para no pagar precio de lista nunca más. Si el objetivo es que vuelva, los puntos del pedido hacen ese trabajo sin tocar el precio y sin caducar en quince días.
  • Las redes, casi nunca. Un seguidor no compra. Si el espacio compite entre el alta al club y el arroba de Instagram, gana el club por bastante diferencia.

Vale la pena decir lo obvio: si el producto llegó mal, ninguna tarjeta rescata ese paquete. El inserto trabaja sobre pedidos que salieron bien, que en una tienda ordenada son la enorme mayoría.

Cuánto cuesta y cómo se mide

La cuenta es una de las más simples que se pueden hacer en un ecommerce, y es lo que hace que este canal casi siempre gane.

Del lado del costo: la impresión de una tarjeta chica en cantidad sale unos pocos pesos por unidad, y el trabajo de meterla en el paquete es de segundos, porque la caja ya se está armando. No hay costo de medios, no hay puja, no hay algoritmo.

Del lado del resultado: la tasa de alta por paquete despachado, que es la única métrica que hay que mirar. Se calcula dividiendo las altas que entraron por ese QR sobre los pedidos despachados en el mismo período. Ese número, comparado con lo que te cuesta un alta por pauta o por pop-up en el sitio, es el argumento entero.

Y como cada tanda de impresión es una versión, este canal permite probar en serio con muy poco: dos semanas con un texto, dos semanas con otro, cambiando una sola cosa cada vez. Lo que más suele mover la aguja no es el diseño, es el número. La tarjeta que dice cuántos puntos dejó ese pedido le gana casi siempre a la que invita a sumarse a un club de beneficios.

Una advertencia para no sacar conclusiones apuradas: si el QR es el mismo para todos, vas a ver el efecto acumulado y no vas a poder separar tandas. Antes de la primera impresión conviene resolver eso, porque después significa esperar a que se termine el lote para poder medir.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta poner un inserto en cada paquete?

Muy poco, y es la razón por la que este canal rinde. Una tarjeta chica impresa en cantidad cuesta unos pocos pesos por unidad, y el trabajo extra en el depósito es meterla en la caja que ya se está cerrando. No hay costo de medios ni de plataforma.

Comparado con lo que cuesta traer una visita nueva por publicidad, un alta conseguida en el paquete es entre uno y dos órdenes de magnitud más barata, y encima es un alta de alguien que ya compró, o sea la persona con más probabilidad de volver de toda tu base.

¿Conviene una tarjeta impresa o alcanza con el QR en la etiqueta del envío?

La etiqueta es peor lugar de lo que parece: se rompe al abrir, muchas veces la tapa la cinta y encima está asociada al transporte, no a la marca. Si la única opción es esa, sirve, pero rinde bastante menos.

La tarjeta suelta adentro del paquete funciona mejor porque aparece cuando la caja ya está abierta y la persona está mirando lo que compró. Una alternativa barata para tiendas que no quieren sumar una pieza es imprimir el mensaje y el QR en el mismo remito o en la factura, que ya va adentro: no es tan visible como una tarjeta, pero cuesta cero.

¿Qué tasa de alta es razonable esperar?

Depende mucho del rubro, del ticket y de lo claro que sea el beneficio, así que conviene medir la propia antes que compararse. Lo que sí se puede decir es que le va a ganar por mucho a un pop-up en el sitio, porque le habla a alguien que ya compró y no a un visitante que todavía está decidiendo.

Lo importante es tener el número desde el primer lote y mejorarlo cambiando una sola cosa por vez: el texto de arriba, el beneficio que se ofrece, el tamaño del QR. En tres o cuatro tandas se ve con bastante claridad qué versión funciona.

¿Y si el comprador ya es miembro del club?

Entonces la tarjeta tiene que decirle otra cosa, porque invitarlo a sumarse a algo en lo que ya está le confirma que la tienda no lo reconoce. Lo que va es el estado de su cuenta: cuánto sumó con este pedido, cuánto tiene y qué le falta para el próximo premio.

Si la operación no da para dos insertos distintos, hay una salida que funciona para los dos casos: un solo QR con la invitación a ver los puntos de ese pedido. El que no es miembro se da de alta para verlos, y el que ya lo es entra y encuentra su saldo, que es justo lo que hace que vuelva antes.

En esta nota

  • Guía
  • packaging
  • QR en el paquete
  • unboxing
  • inserto impreso

¿Armamos tu programa?

El club de miembros de tu marca para generar una comunidad fiel.

Crear mi club

Seguir leyendo