Estrategia

Cómo compite tu club con las cuotas sin interés y las promos bancarias

Dos hombres usando su computadora comprando por ecommerce

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En una tienda argentina, buena parte de la decisión de compra la termina definiendo el banco: el día de la promo, las cuotas sin interés, el tope de reintegro. Al lado de un treinta por ciento de descuento bancario, el beneficio del club parece chico, y la conclusión fácil es que no se puede competir. Esto es por qué compiten por cosas distintas y cómo hacer que el club trabaje con la promo en lugar de abajo.

Hay una escena que se repite en cualquier tienda argentina con volumen. El pico de ventas del mes no cae el día del lanzamiento ni el de la campaña: cae el día que el banco tiene su promoción. La misma gente que miró durante dos semanas compra ese día, en tres cuotas, con el reintegro tope y sin mirar mucho más.

Puesto al lado de un treinta por ciento de descuento y doce cuotas, cualquier programa de fidelización parece poca cosa. La conclusión que sale sola es que en un mercado así el club no tiene margen para competir, y es una conclusión equivocada, pero no por optimismo: es que están compitiendo por cosas distintas.

Lo que sigue es qué decide cada uno, qué pasa cuando los dos se pisan el mismo día, y cómo se arma un club que no queda abajo de la promo del banco sino al lado.

La promo decide cuándo, el club decide dónde

Vale la pena separarlo porque cambia todo lo demás.

La promoción bancaria mueve la fecha de la compra, no el lugar. El que esperaba el día del banco iba a comprar igual: adelantó o atrasó unos días una decisión que ya estaba tomada. Y como el mismo banco tiene promoción en muchos comercios a la vez, tampoco dice en cuál.

El club decide en qué tienda. El saldo acumulado sólo sirve en un lugar, y ese lugar es el tuyo. Es la única ventaja que una tienda tiene sobre otra cuando las dos aceptan la misma tarjeta, el mismo día, con la misma promoción.

Dicho al revés: la promo bancaria es de todos y el club es tuyo. Lo que se paga con la promo es volumen que en gran parte iba a existir igual; lo que se construye con el club es la razón para que ese volumen caiga de tu lado y no del de al lado.

Por eso la pregunta no es cuál gana, es qué hace cada uno el día que se cruzan.

Qué hacer el día que caen juntos

Acá hay una decisión concreta y se toma una sola vez: si los puntos acumulan sobre una compra con descuento bancario y si el beneficio del club se puede usar arriba de la promo.

Los puntos se acreditan sobre lo que la persona pagó, no sobre el precio de lista. Si el banco descontó, el programa acumula sobre el neto. Es la única forma de que una fecha de promoción no se lleve el margen dos veces, y el miembro no lo percibe como un recorte porque igual acumula.

El beneficio del club sí puede apilarse, y conviene que se apile. Es el día de mayor tráfico del mes y es la mejor oportunidad para que alguien que entró por la promo del banco descubra que además tiene saldo esperándolo. Esa es la conversión que importa: el que vino por el banco y vuelve por el club.

Lo que no conviene es armar una promoción propia el mismo día. Competir contra un descuento bancario con descuento propio es pagar por el mismo tráfico que ya iba a venir, y en una fecha en la que el margen ya está comprimido.

Qué hacer con el que compra sólo los días de promo

Es un grupo grande y reconocible: compra tres o cuatro veces al año, siempre en las mismas fechas, siempre con la misma tarjeta.

No hay que tratar de convertirlo en un comprador de precio lleno, porque no lo va a ser, y perseguirlo con campañas fuera de esas fechas es gastar mensajes en alguien que no está mirando.

Con ese grupo el trabajo es otro y es más simple: que compre las tres veces del año en tu tienda y no repartido entre cuatro. Eso se logra avisándole antes de la fecha, con lo que tiene acumulado a la vista, y armando el pedido cuando todavía hay stock.

Y hay una segunda cosa que sí se puede mover: cuánto se lleva cada una de esas veces. El que compra tres veces por año con la promo puede llevarse un pedido más grande si el club le suma un beneficio por monto ese día, y ese beneficio cuesta menos que el descuento adicional que haría falta para traerlo un cuarto día.

En la segmentación por comportamiento este grupo se separa solo, y conviene que tenga su propia comunicación, atada al calendario de promociones y no al calendario de la marca.

Lo que el club puede dar y el banco no

Cuando la competencia es por precio, el banco gana siempre. Por eso la pelea se da en el terreno donde una promoción bancaria no puede entrar.

El acceso antes que el resto. La reposición que llega, la preventa de la colección, el producto con stock corto. No cuesta margen y es exactamente lo que un descuento no compra.

El trato distinto para el que ya compró. Que la tienda sepa qué se llevó, en qué talle, cada cuánto lo repone y le escriba por eso. Un banco le habla a millones de personas de la misma manera, por definición.

Lo que se acumula. El saldo tiene una propiedad que ninguna promoción tiene: crece con cada compra y se pierde si la persona compra en otro lado. Es la única cosa del mostrador que penaliza irse a la competencia sin castigar a nadie.

Y el beneficio que no es plata. El envío sin cargo, el cambio sin vueltas, la atención por WhatsApp con alguien que ya sabe qué compró: son cosas que el descuento del banco no incluye y que pesan más de lo que parece cuando la diferencia de precio entre dos tiendas es de unos pocos puntos.

Cómo saber si está funcionando

Hay un número que resume esta pelea y casi nadie lo mira: qué porcentaje de tus ventas cae en los días de promoción bancaria.

Si esa concentración sube mes a mes, la tienda se está volviendo dependiente del calendario del banco, y eso es frágil: el día que cambien las condiciones, que cambian, se cae un pedazo de la facturación sin que haya nada que hacer.

Si se mantiene o baja mientras la facturación total sube, quiere decir que apareció demanda que no depende de la promo, y ese es exactamente el trabajo del programa.

El segundo número es el que cierra el argumento: de los compradores que entraron por primera vez un día de promoción, cuántos volvieron a comprar un día común. Es la conversión que justifica todo lo demás, y es la que muestra si la promo del banco te está trayendo clientes o sólo pedidos.

Preguntas frecuentes

¿Conviene dar puntos sobre una compra con descuento bancario?

Sí, y sobre el monto que la persona efectivamente pagó. Acumular sobre el precio de lista significa que en cada fecha de promoción el programa paga arriba del descuento del banco, justo en los días de menor margen del año.

Dejar esas compras sin acumular nada es la otra punta y también sale caro: el que compra en tu tienda el día de la promo es el que podría volver después, y sacarlo del programa ese día es perder la única oportunidad de que descubra que existe.

¿El beneficio del club se puede usar junto con las cuotas sin interés?

En general sí, porque son cosas distintas: las cuotas las pone el banco sobre el medio de pago y el beneficio del club es un descuento tuyo sobre el precio. Conviene revisarlo con tu procesador de pagos, porque algunas promociones exigen que el importe no tenga otros descuentos aplicados.

Si hay que elegir, es mejor que el beneficio del club se aplique como saldo sobre el total antes que como un cupón: el cupón es lo que más seguido choca con la letra chica de las promociones bancarias.

¿Tiene sentido un programa de fidelización si mis clientes sólo compran en cuotas?

Tiene más sentido, no menos. Cuando el financiamiento es igual en todas las tiendas, el precio y las cuotas dejan de ser un diferencial, y lo único que queda para elegir una sobre otra es lo que la tienda hace con vos después de la compra.

En categorías de ticket alto que se venden casi siempre financiadas, el programa suele rendir más por el lado del referido y del servicio alrededor del producto que por la frecuencia de recompra.

¿Puedo hacer mi propia fecha de descuento en vez de esperar la del banco?

Se puede, y conviene que no sea un descuento abierto sino una fecha del club: un día en el que los miembros acumulan el doble, acceden antes a algo o tienen un beneficio que el resto no.

La diferencia no es de forma. Una fecha de descuento abierta le enseña a toda tu base a esperar; una fecha del club le da una razón para estar adentro, y el que no está se entera de que se la perdió.

En esta nota

  • Estrategia
  • cuotas sin interés
  • promociones bancarias
  • día de descuento
  • beneficio propio

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