Estrategia

Cómo usar tu programa de fidelización cuando tenés que subir los precios

Hombre trabajando en su ecommerce desde su computadora.

5 min de lectura

Subir la lista es una de las pocas decisiones que un ecommerce toma sabiendo que va a perder compradores, y casi siempre se toma sin ninguna herramienta para amortiguarla. Un programa bien usado no evita el aumento, pero cambia quién lo siente: permite proteger a los que compran seguido, ordenar el momento y separar la pérdida real de la pérdida evitable.

El aumento de precios se decide en una reunión donde no está marketing: sube el costo, se recalcula el margen, se actualiza la lista y se avisa al equipo. La conversación sobre qué van a sentir los compradores aparece después, cuando ya está publicado, y para entonces la única herramienta que queda es una promoción que devuelve parte de lo que se acaba de subir.

El programa cambia eso porque permite decidir a quién se le amortigua el golpe. Un aumento parejo lo siente igual el que compra todos los meses y el que llegó una vez por una publicidad. Con un club en el medio se puede hacer algo bastante más inteligente: que el precio suba para todos y que el que sostiene tu facturación reciba, en la misma semana, una razón para no irse a comparar.

Nada de esto es un truco para esconder un aumento. Es la diferencia entre subir el precio y perder a la base, o subir el precio y quedarte con ella.

Qué se rompe cuando subís la lista

Lo primero que conviene entender es que no se pierde plata de forma uniforme, y por eso la respuesta tampoco puede ser uniforme.

El comprador ocasional se va sin hacer ruido. Compró una o dos veces, no tiene referencia de tu precio anterior y compara en el momento. Para él tu marca es una opción entre varias, y una diferencia chica alcanza para moverlo. A este comprador el aumento le cuesta poco emocionalmente y a la tienda le cuesta poco perderlo, aunque duela en el corto plazo.

El comprador frecuente sí tiene referencia, y esa es la diferencia importante. Sabe cuánto costaba, lo compra seguido y el aumento le aparece como una decisión de la marca, no como un precio de mercado. Ese es el que puede reaccionar con enojo, y es también el que representa la mayor parte de tu facturación.

Y el suscriptor o el miembro con saldo tiene algo en juego, lo que le da una razón para quedarse que el ocasional no tiene. Es la única parte de la base que llega a un aumento con algo puesto.

La conclusión práctica: el aumento se comunica y se amortigua distinto para cada uno de esos tres grupos, y el programa es lo que permite distinguirlos.

Las cuatro palancas que el programa te da

Ninguna de las cuatro devuelve el aumento. Las cuatro cambian lo que el comprador frecuente recibe en el mismo momento en que ve el precio nuevo.

  • Congelar el beneficio, no el precio. El precio sube, pero el envío incluido del nivel, la acumulación de la categoría o el beneficio de siempre se mantiene o mejora. La persona ve que la relación no cambió, aunque el número sí.
  • Acreditar saldo antes del cambio. Una acreditación a los miembros unos días antes de que suba la lista hace que el primer pedido con el precio nuevo se sienta distinto. Cuesta una parte de lo que costaría un descuento general y llega sólo a quien querés proteger.
  • Adelantar la compra sin promocionar. Avisarle al miembro que la lista se actualiza tal día, con tiempo, es un gesto de respeto que además adelanta facturación a la caja de este mes. El que se enteró por vos no se siente pasado por arriba; el que se enteró en el checkout, sí.
  • Subir la acumulación en lugar de bajar el precio. Si hay que dar algo, darlo en puntos cuesta menos que darlo en lista, no ensucia el precio de referencia y trae la compra siguiente. Es la única forma de compensación que no juega en contra del aumento que acabás de hacer.

La combinación que mejor funciona en la práctica es el aviso previo más la acreditación de saldo: la primera evita el enojo, la segunda evita la comparación.

Cómo se avisa un aumento sin invitar a que se vayan

Hay una tensión real acá, y conviene nombrarla: avisar un aumento es recordarle a la gente que va a pagar más. Algunas marcas eligen no decir nada por ese motivo.

En la práctica el silencio sale más caro, porque el comprador frecuente se entera igual, y se entera en el peor momento: cuando está a punto de pagar. Ahí no sólo ve el precio nuevo, ve que la marca no le dijo nada.

El aviso que funciona tiene tres partes y ninguna es una disculpa. Qué cambia y desde cuándo, en una línea y sin eufemismos. Qué no cambia, que es donde entra todo lo que el programa mantiene. Y qué puede hacer con esa información, que es comprar antes si le conviene.

Lo que conviene evitar es el párrafo explicando la situación macroeconómica, la cadena de costos y el esfuerzo de la empresa. Nadie lo lee, y en el mejor de los casos suena a excusa. Una línea sobre el motivo es suficiente.

Y conviene mandarlo por el canal donde esa persona te lee, segmentado: al miembro frecuente con su beneficio, al que tiene saldo recordándole cuánto tiene, y al ocasional, en general, nada. El ocasional se enterará cuando compre, y no tiene sentido interrumpirlo para darle una mala noticia.

Las dos semanas después, que es donde se lee el resultado

Un aumento se evalúa mal si se mira la facturación de los primeros días, porque casi siempre hay un pico previo (la gente que compró antes) y una caída inmediata después. Los dos son transitorios.

Lo que hay que mirar, a dos y a cuatro semanas, es la proporción de compradores frecuentes que volvió a comprar respecto de lo que era normal para ellos. Ese es el número que dice si perdiste base o sólo perdiste pedidos ocasionales, y son dos situaciones completamente distintas: la segunda se recupera, la primera no.

Conviene además revisar dos señales tempranas. Los mensajes y las respuestas que llegan por el canal conversacional, que son la lectura más honesta de cómo cayó el aumento. Y el comportamiento de los que estaban a mitad de camino de su ciclo de compra: si esa gente estira el intervalo, el aumento se está sintiendo donde más importa.

Si aparece esa señal, la corrección no es volver atrás el precio, que rompe la credibilidad de la lista. La corrección es aumentar el valor del lado del programa: subir la acumulación de las categorías que más se resintieron, acercar el primer premio, sumar un beneficio de servicio al nivel. Es más barato y no le enseña a nadie a esperar el próximo retroceso.

Preguntas frecuentes

¿Conviene avisar el aumento o dejar que se enteren comprando?

A los miembros frecuentes conviene avisarles, con tiempo y en una línea. Se van a enterar igual y la diferencia está en si lo escuchan de la marca o lo descubren en el checkout: el primer caso mantiene la relación, el segundo la daña justo con la gente que más te compra.

A los compradores ocasionales, en general no hace falta. No tienen referencia del precio anterior y avisarles es interrumpirlos para darles una mala noticia sin nada a cambio.

¿No es mejor hacer una promoción para compensar el aumento?

Una promoción general después de un aumento es la peor combinación posible: le devuelve el aumento a todo el mundo, incluido el que lo iba a aceptar sin problema, y le enseña a la base que después de cada suba llega un descuento. La próxima vez van a esperar.

Si hay que compensar, conviene hacerlo en saldo y sólo para la parte de la base que querés proteger. Cuesta menos, no toca el precio de referencia y trae la compra siguiente en lugar de abaratar la actual.

¿Qué hago con los precios que ya prometí en el catálogo de premios?

Esa es la parte que conviene resolver antes de subir la lista, porque es donde se juega la credibilidad del programa. Si un premio costaba una cantidad de puntos, subirle el costo en puntos el mismo día que sube el precio se lee como una devaluación del saldo que la gente ya juntó.

Lo razonable es respetar el costo en puntos de los premios durante un plazo definido y avisar el ajuste con anticipación, igual que con cualquier cambio de reglas. Y si el ajuste es inevitable, conviene que el saldo ya acumulado alcance para lo que alcanzaba antes: es la promesa que sostiene el programa entero.

En esta nota

  • Estrategia
  • aumento de precios
  • percepción de precio
  • lista de precios
  • amortiguar el aumento

¿Armamos tu programa?

El club de miembros de tu marca para generar una comunidad fiel.

Crear mi club

Seguir leyendo