Estrategia

Qué hacer cuando un miembro entró a comprar y el producto estaba agotado

hombre mirando el teléfono con cara de desepción

7 min de lectura

En una tienda online la falta de stock no se ve: la persona entra, encuentra el cartel de agotado y se va sin dejar rastro. Ese comprador tenía la decisión tomada y la intención se la lleva otra marca, y si además era un miembro del club, el daño es doble. Esto es cómo convertir un agotado en un pedido más tarde, con el programa haciendo el trabajo.

La rotura de stock es la única pérdida de una tienda online que no aparece en ningún reporte. Un carrito abandonado deja huella y se puede recuperar. Una visita a una ficha con el cartel de agotado no deja nada: la persona ya había decidido comprar, encontró la puerta cerrada y se fue a buscar lo mismo a otro lado, donde probablemente lo encuentre.

Cuando el que se topa con el agotado es un miembro del club, la pérdida es de dos tipos. Se pierde el pedido, que es lo obvio, y se pierde algo más caro: la persona que había elegido comprarte a vos teniendo saldo acumulado se lleva la idea de que tu tienda no tiene lo que busca, que es la razón más difícil de revertir.

La buena noticia es que un agotado es la señal de intención más fuerte que existe, más fuerte que un carrito abandonado, y hay bastante que se puede hacer con ella si el club está conectado a la tienda.

Un agotado es la mejor señal de intención que vas a tener

Vale la pena entender por qué, porque cambia cuánto esfuerzo justifica.

Alguien que llega a una ficha de producto agotada ya hizo todo el camino: buscó, comparó, eligió y llegó hasta el final. No le falta convencimiento, le falta stock. Es una intención más limpia que la de un carrito abandonado, donde la persona además puede estar dudando del precio o del envío.

Y es una intención con fecha. El que quiso comprar hoy va a comprar esta semana, en tu tienda o en otra. Eso convierte el aviso de disponibilidad en el mensaje con mejor conversión de todo el programa, muy por encima de cualquier campaña, siempre que llegue rápido y no dos meses después.

El error habitual es tratarla como una pérdida y no como una lista. Cada agotado que no capturó un contacto es un pedido que estaba a punto de existir y del que no queda registro.

Lo mínimo: que el agotado deje un contacto

Antes de cualquier estrategia, la ficha de un producto sin stock tiene que hacer una sola cosa bien, que es no ser una puerta cerrada.

El aviso de disponibilidad es el reemplazo del botón de comprar, no un enlace chico abajo. Y el canal importa: un correo de aviso llega a una carpeta de promociones, un mensaje de WhatsApp llega al lugar donde la persona mira. En una tienda argentina esa diferencia es la mitad de la conversión de todo el circuito.

Para un miembro del club el pedido de datos es innecesario, porque ya está identificado y ya aceptó recibir mensajes. Ahí el aviso es de un toque, sin formulario, y es exactamente la clase de cosa que hace que el club se sienta útil y no decorativo.

Y conviene registrar el intento incluso cuando la persona no pide el aviso. Saber qué productos concentran los agotados es información de compras, no de marketing: la lista de lo que la gente quiso comprar y no pudo es la mejor guía para la próxima orden a proveedores.

Qué mandar el día que vuelve el stock

Este mensaje es simple y se arruina de dos maneras: tarde y masivo.

Rápido, el mismo día que entra la mercadería. La intención tiene vida corta, y a las tres semanas el mensaje ya es una novedad de catálogo y no una respuesta a algo que la persona pidió.

Al que lo pidió y por lo que pidió. Un aviso que dice que llegó ropa de invierno a quien preguntó por un talle puntual es una campaña. El que sirve nombra el producto exacto y, si el club está conectado, nombra también el saldo que esa persona tiene disponible para esa compra.

Con el orden respetado cuando el stock es corto. Si volvieron veinte unidades y hay ochenta personas esperando, avisar a todas juntas garantiza setenta enojos. Avisar primero a los miembros, y entre ellos a los que llevan más tiempo esperando, es más justo y encima es un beneficio del club que se entiende sin explicarlo: los que están adentro se enteran antes.

Ese acceso anticipado a la reposición es uno de los beneficios no monetarios que mejor funcionan, porque no cuesta margen y se percibe como algo real.

Qué ofrecer mientras el producto no está

Hay una tentación fuerte acá, que es empujar un reemplazo. Funciona menos de lo que parece y conviene medirla.

El reemplazo sirve cuando es equivalente de verdad: otro color, otro formato del mismo producto, la misma cosa de otra marca que la tienda ya vende. Ahí es un servicio y la persona lo agradece.

No sirve cuando es un cambio de categoría. Ofrecerle otra cosa a quien vino por algo puntual se lee como que no entendiste lo que pedía, y ese es un mal último recuerdo de la visita.

Y el descuento por esperar es un mal negocio. Regalar margen por un problema de abastecimiento enseña que la falta de stock trae beneficios, y encima no era el precio lo que faltaba. Si querés compensar la espera, los puntos son mejor moneda: cuestan menos, no tocan el precio de lista y sólo se hacen efectivos en una compra futura, que es justo lo que estás buscando.

Con productos que se reponen solos hay algo mejor todavía, que es adelantarse: el que compra cada cuarenta días recibe el recordatorio antes de que se le termine, y esa compra ocurre cuando todavía hay stock.

Los dos números que conviene tener

La falta de stock se administra mejor cuando se mide, y con dos números alcanza.

El primero es cuántas visitas por semana caen en una ficha sin stock, que es la magnitud del agujero. Puesto al lado de la facturación, suele ser un número que sorprende a cualquiera y que ordena la discusión con compras mucho mejor que una impresión.

El segundo es qué porcentaje de los avisos de disponibilidad termina en un pedido. Es la conversión más alta de todo el circuito de mensajes, y si no lo es, casi siempre el problema es el retraso entre la reposición y el aviso.

Con esos dos, la decisión de cuánto stock de seguridad tener deja de ser una discusión de criterio: es lo que cuesta la mercadería quieta contra lo que se pierde en pedidos que estaban a punto de cerrarse.

Preguntas frecuentes

¿Conviene mostrar la ficha del producto agotado o esconderla?

Conviene mostrarla, con el estado claro y con el aviso de disponibilidad en el lugar del botón de comprar. Una ficha escondida pierde el posicionamiento que ya tenía y encima no captura nada.

Lo que no conviene es dejarla como si se pudiera comprar y frenar el pedido después: eso convierte una molestia en un reclamo.

¿Cuánto tarda en enfriarse la intención de alguien que quiso comprar?

Menos de lo que uno querría. En productos de consumo la decisión se resuelve en días, y en categorías donde hay muchas alternativas se resuelve en horas.

Por eso el aviso conviene que salga el mismo día de la reposición, y por eso el orden dentro de la lista de espera importa cuando el stock que volvió es corto.

¿Está bien darle puntos a alguien por la espera?

Es la mejor de las compensaciones disponibles, porque no toca el precio de lista, tiene un costo menor al de un descuento equivalente y sólo se usa en una compra futura.

Conviene que sea una excepción y no una regla escrita, para que no se lea como un descuento automático por falta de stock.

¿Y si el producto no vuelve nunca?

Ahí conviene decirlo. Un mensaje que avisa que ese producto sale de catálogo, con la alternativa más parecida que la tienda tiene, cierra el tema y libera a la persona de seguir esperando algo que no va a llegar.

Es una comunicación incómoda que casi nadie manda, y es de las que más confianza construyen justamente porque nadie las manda.

En esta nota

  • Estrategia
  • producto agotado
  • aviso de disponibilidad
  • intención de compra perdida
  • reposición de temporada

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