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Programa de lealtad para restaurantes de comida mexicana: cómo pasar de la salida del viernes a los tacos de toda la semana

Una bandeja metálica con cuatro tacos distintos y salsas, junto a un vaso de cerveza sobre una mesa de madera

7 min de lectura

A un restaurante de comida mexicana se viene en grupo, con ganas de algo distinto, y muchas veces solo el fin de semana. Esta nota explica cómo armar un programa de lealtad para que ese antojo se repita más seguido, se reparta en los días tranquilos y la recomendación entre amigos quede registrada.

Una taquería tiene algo que muchos restaurantes envidian: la gente sale contenta y con ganas de volver. El problema es cuándo. La comida mexicana muchas veces se elige como salida, para el viernes con amigos o para un cumpleaños, y entre una salida y la otra pueden pasar semanas en las que ese mismo cliente come hamburguesas, sushi o pizza.

El trabajo del programa de lealtad aquí no es convencer a nadie de que le gustan los tacos: es acortar el tiempo entre una visita y la siguiente. Y en un negocio donde casi todo se consume en grupo, también es saber quién es la persona que organiza la salida, porque detrás de ella vienen los demás.

Cómo se come en un restaurante de comida mexicana

La visita típica es grupal, de noche y del jueves en adelante. Se pide para compartir, se prueba un poco de todo y la cuenta la paga uno o se divide en la mesa. Durante la semana el negocio suele tener otro movimiento: el mediodía de las oficinas cercanas, el burrito para llevar y los pedidos a domicilio.

Eso arma dos ritmos distintos dentro del mismo negocio. Uno de salida, con ticket de mesa y una frecuencia baja, y otro de costumbre, con ticket individual y una frecuencia que puede ser semanal. El programa tiene que servir para los dos, y sobre todo para pasar gente del primero al segundo.

Quiénes vienen

El organizador es quien propone el lugar y reúne a la mesa. Vale mucho más que su propio consumo, porque cada vez que elige tu restaurante trae a varias personas más.

El fanático vuelve por la salsa más picante, pregunta por los platillos nuevos y prueba todo lo que sale en la carta. Es el que más habla del lugar y el primero en notar si algo cambió.

El del mediodía trabaja cerca, come solo o con un compañero y busca algo rápido. Si el restaurante le resuelve la comida del mediodía, puede venir varias veces por semana.

El de la noche en casa pide a domicilio. Muchas veces conoce el restaurante solo por la aplicación, y para el negocio es casi un desconocido.

Las mecánicas que le funcionan a un restaurante de comida mexicana

Identificación por documento en la caja, también con la mesa compartida

Si la compra no queda a nombre de nadie, el programa no ve ni la frecuencia ni quién trae a la mesa. Con una app de lealtad con la marca del restaurante, al miembro se le identifica por su documento en la caja: lo dice al pagar y la compra queda registrada, sin tarjeta ni código.

En la mesa compartida conviene tener una regla simple y que la diga quien atiende: suma quien paga, y si la cuenta se divide, cada uno da su documento con su parte. Es la forma de que el organizador, que suele ser quien paga, vaya acumulando lo que efectivamente mueve.

Puntos extra en los días tranquilos

El fin de semana se llena solo; el lunes y el martes, no. Sumar puntos de más en los días de menos movimiento lleva una parte de las salidas hacia donde el restaurante tiene mesas libres, sin bajar los precios de la carta. La noche de tacos de mitad de semana puede ser una costumbre armada desde el programa.

Funciona mejor con los miembros que ya vinieron más de una vez, porque ya tienen el antojo y solo les falta un motivo para elegir el día.

Un desafío para recorrer la carta

La comida mexicana tiene variedad para jugar: guisados, salsas, niveles de picante. Un desafío que premia probar una cantidad de platillos distintos en un plazo le da al fanático un objetivo y al resto una excusa para volver a probar lo que no pidió la primera vez.

Conviene que el desafío sea corto y que se pueda completar en pocas visitas. Si para terminarlo hay que venir veinte veces, deja de ser un juego y se abandona a la mitad.

Premios para compartir

Como se come en grupo, los mejores premios son los que llegan a la mesa. Unos nachos con guacamole para todos, una porción de churros de postre o una ronda de bebidas sin alcohol. El miembro canjea y queda bien con sus amigos, y el resto de la mesa conoce el programa sin que nadie se lo explique.

Para el cliente del mediodía funcionan mejor los premios individuales y rápidos: la bebida con la comida o el décimo burrito sin costo.

Un nivel para quien organiza la salida

El organizador merece un trato distinto, y un nivel se lo da sin tener que negociar nada. Más puntos por compra, la reservación asegurada en las noches que se llenan o un beneficio para la mesa en su cumpleaños son razones concretas para que, cuando proponga adónde ir, proponga tu restaurante.

El nivel tiene que mantenerse viniendo. Así premia a quien sigue eligiendo el lugar y no a quien organizó una gran salida hace meses.

La mesa como canal de referidos

En un restaurante de comida mexicana, cada salida trae gente que nunca vino. Ese primer contacto es el mejor momento para sumar a alguien al programa, y casi siempre se pierde porque quien paga es otro.

La mecánica que mejor funciona es la de beneficio doble: quien invita suma puntos cuando el invitado hace su primera compra como miembro, y el invitado empieza con un premio de bienvenida pequeño, como una porción de nachos en su próxima visita. Así el invitado tiene un motivo para volver, esta vez con su propia mesa.

El cliente que solo pide a domicilio

Quien pide por aplicación es del restaurante en el plato, pero de la aplicación en los datos. Si el restaurante además toma pedidos en su propia tienda online, esa misma persona suma con la misma cuenta que usa en el salón, y el pedido del domingo por la noche y la salida del viernes quedan en el mismo saldo.

Un premio que solo se canjea en el salón, o un beneficio para el primer pedido por el canal propio, ayuda a que alguien que conoció el restaurante por la aplicación empiece a pedirle directo.

Darse cuenta de quién dejó de venir

Alguien que venía cada quince días y lleva dos meses sin aparecer encontró otro lugar para salir. Con las compras identificadas, el programa ve a quién se le cortó la frecuencia antes de que el cambio se vuelva costumbre.

Ahí la segmentación hace el trabajo: los miembros que dejan de venir pasan a otro segmento y reciben un mensaje por WhatsApp o por correo, escrito con la voz del restaurante, con el saldo que tienen, el platillo nuevo que todavía no probaron o lo que pueden canjear en la próxima visita.

Preguntas frecuentes

¿Sirve un programa de lealtad si la gente viene una vez al mes?

Sí, justamente porque la frecuencia es baja hay más espacio para moverla. Pasar de una visita al mes a dos es duplicar lo que deja ese cliente. El programa ayuda con motivos concretos para volver antes: puntos extra en días tranquilos, desafíos y premios que vencen si no se usan.

¿A quién le doy los puntos si uno paga toda la mesa?

A quien paga. Es una regla fácil de explicar y premia al organizador, que es quien más gente trae. Si la mesa divide la cuenta, cada uno da su documento al pagar su parte y suma lo suyo.

¿Qué premios funcionan en un restaurante de comida mexicana?

Los que se comparten en la mesa, como nachos con guacamole o un postre para todos, porque el miembro canjea delante de sus amigos y el programa se presenta solo. Para el cliente del mediodía funcionan mejor los premios individuales, como la bebida con la comida.

¿Conviene hacer descuento los martes o dar puntos?

Los puntos suelen convenir más. Un descuento los martes baja el precio para cualquiera que venga, incluso para quien iba a venir de todos modos, y la gente se acostumbra a ese precio. Los puntos extra solo se pagan cuando el miembro canjea, y solo valen para quien vuelve.

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